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Manual para (comenzar a) destruir una ciudad costera

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15.03.2026

Manual para (comenzar a) destruir una ciudad costera

Si usted quiere destruir una ciudad costera con eficiencia, empiece por lo básico: rellene manglares porque “no sirven para nada”. Son pantanos incómodos, llenos de mosquitos y cangrejos, así que lo lógico es convertirlos en urbanizaciones multiestrato, patios industriales o parqueaderos improvisados. Porque hay que seguir invitando al desarrollo, a costa del poco patrimonio natural que nos queda. Si aún quedan dudas, miremos los islotes de manglar que sobreviven dentro de la contaminada bahía de Cartagena: pequeñas manchas verdes que insisten en purificar el agua mientras todo alrededor las asfixia. Hemos perdido cobertura de manglar en el caño Juan Angola, en la laguna de San Lázaro, y hasta en el propio Parque Espíritu del Manglar —qué bien: había que hacer urgentemente un homenaje a su nombre—. No olvide tampoco mirar hacia la ciénaga de La Virgen, ese enorme pulmón urbano que algunos siguen tratando como si fuera un estorbo. Con un poco de paciencia y varias retroexcavadoras, cualquier ecosistema puede desaparecer discretamente.

El segundo paso consiste en seguir convirtiendo la bahía en una respetable alcantarilla a gran escala. Nada de romanticismos marinocosteros: el progreso necesita tuberías, descargas, sedimentos y concreto, muchísimo concreto. Los Corales de Varadero han demostrado una resiliencia........

© El Universal