menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

Distri-inseguridad

16 0
13.04.2026

No es ninguna exageración. Desde hace muchos años, los días y noches cartageneros dejaron de ser de labores y descansos para convertirse en cálculo: hay muchos barrios donde salir es una apuesta y quedarse tampoco garantiza nada. Esto es comúnmente visible y sentido en todos los estratos conocidos y por conocer. Los muertos ya no sorprenden, los atracos se repiten, y la gente inocente paga una cuenta que nunca abrió. La ciudad aprendió a caminar mirando atrás, como si el peligro ya estuviera acostumbrado a respirar siempre en la nuca —de hecho, ya lo está—. Esto no es nada normal, y no se puede seguir permitiendo bajo ninguna circunstancia.

Según Cartagena Cómo Vamos, la percepción de inseguridad se mantiene alta y sostenida en un 53%, incluso cuando algunas cifras oficiales intentan mostrar otra cara. Pero la vida cotidiana no se mide en boletines: se mide en puertas cerradas temprano, en rutas evitadas, en silencios incómodos. Ni dentro........

© El Universal