La reforma estructural de Sheinbaum
La próxima reforma electoral será profunda e inevitable. No la llaman estructural, porque eso suena a tecnócrata, pero lo es. Lo cierto es que el gobierno en turno quiere rediseñar el sistema electoral desde sus cimientos. Y puede lograrlo. Tiene mayoría, tiene la Corte y, sobre todo, tiene la voluntad de hacerlo.
El mismo que escribió los planes A, B y C, del sexenio anterior, ahora fue investido como Comisionado Presidencial para la nueva estructural “todas mías”.
La nueva ley buscaría más eficiencia, ahorro, y control de gastos, deberá mejorar la fiscalización. Pero detrás de la plancha técnica hay una realidad política ineludible. Lo que está por venir es una reconfiguración del sistema que organiza, arbitra y contabiliza el poder.
La iniciativa formal se presentará en febrero, pero el trazo general ya está. Habrá menos diputados y senadores, menos plurinominales, menos partidos pequeños ganando curules y escaños por rebote, y más control sobre el dinero público.
Se habla de reducir la Cámara de Diputados de 500 a 400 escaños, y el Senado de 128 a 96,........
