Un joven llamado Madero (I)
A lo largo de todo su mandato, Porfirio Díaz enfrentó a múltiples grupos oponentes, como indígenas, campesinos, obreros y algunos militares, sin embargo, por el poder que representaba el caudillo, la mayoría de ellos no significaron una amenaza real para el régimen y terminaron siendo sofocados por la fuerza del ejército. Quizá cuando, el 14 de agosto de 1905, a Díaz le informaron sobre las actividades de “un joven llamado Francisco I. Madero”, pensó que era un nuevo rebelde a quien aplicarle el peso de la ley.
La carta, resguardada en el Archivo de la Ibero, le llegó a Díaz a través de uno de sus colaboradores más cercanos, el también militar y entonces gobernador de Nuevo León, Bernardo Reyes. De la misiva se desprende que Madero no era desconocido para ellos, pues el gobernador le recuerda que es “nieto de Don Evaristo e hijo de Don Francisco, a quien seguramente usted........
