Otra guerra de mentiras |
Como es bien sabido, en toda guerra la primera víctima es la verdad. Y lo que ocurre con Irán confirma la regla. Con el paso de los días, la ofensiva de Estados Unidos –en estrecha alianza con Israel– ha ido mutando de argumento: primero la amenaza nuclear inminente, luego la neutralización de misiles, más tarde la promesa de liberar a un pueblo sometido por un régimen brutal. Cuando las razones cambian con esa facilidad, lo que se debilita no es el enemigo sino la credibilidad.
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Nadie sensato puede defender al régimen de los ayatolás. Es autoritario, represivo y estructuralmente hostil a las libertades básicas. Pero una cosa es condenar una tiranía y otra muy distinta, legitimar una intervención extranjera arbitraria y a punta de mentiras.
La inconsistencia arranca con el pretexto nuclear. En junio del año pasado, tras los bombardeos de la llamada operación Martillo de Medianoche, Donald Trump aseguró que el programa nuclear iraní había quedado........