Con la Iglesia hemos topado |
Hay una frase que circula estos días y que va a quedar grabada en los anales del cinismo político: “Si yo no estuviera en la Casa Blanca, León no estaría en el Vaticano”. La dijo Donald Trump, refiriéndose al papa León XIV, con la soberbia de quien cree que el Espíritu Santo también le consulta antes de actuar.
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No es la primera vez que un gobernante se enfrenta a un papa. Enrique VIII lo hizo en el siglo XVI y el resultado fue un cisma que partió en dos al cristianismo occidental. Pero lo que ocurre hoy entre Washington y el Vaticano obliga a una comparación que deja a Trump muy mal parado.
Recordemos a otro presidente republicano y a otro papa: Ronald Reagan y Juan Pablo II, ambos conservadores. Reagan, sin embargo, era respetuoso de las instituciones, leal a sus aliados y, hasta cierto punto, comprometido con el orden internacional. No era un camorrero de corbata. Karol Wojtyla provenía de Polonia –país sometido por décadas al yugo soviético– y........