Godzilla anda suelto |
No nos confundamos. Por más regocijo que nos cause la captura y encarcelamiento de Nicolás Maduro y Cilia Flores, el propósito de la intervención militar de Donald Trump en Venezuela no es restaurar la democracia ni ahora ni en el futuro previsible.
Como hemos visto con Trump, la democracia no es lo suyo. Ni en Venezuela ni en Estados Unidos, ni en ningún lugar del mundo. Trump admira a Adolf Hitler, Kim Jong-un, Vladimir Putin, Viktor Orbán, Recep Tayyip Erdogan. “Soy un tipo grande”, le dijo a John Bolton durante la Cumbre de la Otán en 2018. “(Ellos) son tipos grandes. Ojalá pudiera actuar como ellos... son personas astutas, duras y, en general, crueles”.
Pero la gran diferencia entre los dictadores serios y Trump es que el estadounidense es un ‘amateur’ imprevisible, y por ende, adivinar el futuro de Venezuela es imposible. Lo posible, ahora, es desbrozar lo sucedido e intentar entender cuál será su próxima aventura.
En Venezuela cayó el dictador, pero el chavismo, génesis del........