Trencito
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19.12.2025
Se va uno acostumbrando a la indecencia: a tanto Narciso falaz e inescrupuloso que se cree el bueno de la película. Se va resignando uno a aquella gente de hoy tan dada a ver la paja –la mediocridad, la soberbia, la violencia, la podredumbre, el fascismo– en el ojo ajeno. Y entonces, como un milagro de Navidad que devuelve la fe en la virtud, sale a la luz un video en el que el prófugo Carlos Ramón González se engarza a un trencito guapachoso en una parranda vallenata promovida por la embajada de Colombia en Nicaragua, y la indignación, ese órgano vital que se despierta cuando capta que los políticos nos creen idiotas, toma el lugar del conformismo: ¿podría el señor González, inmune a una orden de captura internacional por ser asilado político de la dictadura de Ortega, sacudirse al menos la caspa del cinismo? (Le puede interesar: Petrosantismo).Parece mentira, pero todo el mundo está en la capacidad de ser decente. No estoy hablando de aristocracias babosas, ni de........
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