Correveidiles

Puede ser que usted y yo, como el sonso Homero Simpson y el nervioso Pato Donald, tengamos los consejos de un ángel en un hombro y las tentaciones de un demonio en el siguiente. Pero no hay duda de que a ciertos políticos les susurra un diablo —no un diablito, no, un satanás— hasta que el ángel se rinde y se va, y queda por ejemplo este presidente sin superyó, o sea de espaldas a la democracia, dedicado a abusar de su poder y a acaudillar la elección de su sucesor. Allá voy: a que votar este domingo, vótese por quien se vote, es votar por las reglas que tenemos, por las instituciones que tanta sangre nos han costado, por los derechos y por las libertades que los caciques rondan como chulos según el público que esté mirándolos. Allá voy. A la defensa de nuestro sistema electoral. Pero antes quiero hablar un poco más de esos ángeles y esos demonios.

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Que son una tradición de la ficción. Que están en el Corán, en la Biblia, en La trágica historia del doctor........

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