Campanas

No se oye ni se ve, porque el país anda reducido a estas elecciones delirantes, pero están asediando, callando, matando periodistas. Mateo Pérez, el reportero antioqueño de 24 años que quería hacer “el periodismo de antes”, fue torturado hasta la muerte por verdugos que no le creyeron que era el fundador del periódico El Confidente. Cristian Herrera, el valiente periodista de Cúcuta, fue asesinado enfrente de su familia quince minutos después de publicar su última denuncia. En pleno duelo, su amigo John Jácome, cronista de Norte de Santander, dejó constancia antes de irse para el Catatumbo sin su esquema de seguridad: la UNP le explicó que tiene que avisar con dos días de anticipación cuando vaya a hacer un viaje de última hora. Mientras tanto, Diana Saray Giraldo denuncia los perfilamientos, las amenazas, los ataques a su credibilidad que ha soportado en estos años. Pero no se oye ni se ve ni se siente en esta Patria Loca.

(Le puede interesar: Causa).

Según el Barómetro Edelman de 2026, no........

© El Tiempo