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Hipnocracia

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03.03.2026

Hipnocracia es el poder que nace de la hipnosis. El término se usa para describir la forma en que las redes sociales nos mantienen en un estado de alienación a través de imágenes y videos que capturan la atención y reducen la capacidad crítica.

(Le puede interesar: Basura investigativa).

La palabra fue utilizada por primera vez por el filósofo hongkonés Jianwei Xun en un ensayo filosófico publicado en 2024 con ese mismo título. La idea central del libro es que hoy el poder se ejerce mediante el control de la atención de las personas. Quien logra orientar lo que la gente mira, comenta y recuerda controla su juicio.

Hasta ahí todo parece normal. El problema surgió en 2025, cuando se supo que Xun, el autor del libro, no existía, sino que era un personaje ficticio creado por el filósofo italiano Andrea Colamedici, quien escribió el texto con ayuda de la inteligencia artificial.

Hubo quienes aplaudieron la publicación porque mostró la fragilidad del ecosistema científico.

Andrea explicó que se trató de “experimento filosófico y una performance artística”, pero sus lectores se dividieron. Algunos se sintieron engañados, sobre todo quienes ya lo habían citado en publicaciones científicas, y lo acusaron de violar el Reglamento (UE) 2024/1689 de la Unión Europea, conocido como el “AI Act”, en particular el artículo 50, que exige informar al público, mediante etiquetas, cuando se interactúa con una IA o cuando se está ante contenido generado por ella. La idea con esa norma es proteger a las personas de los riesgos de manipulación, engaño y desinformación que pueden provenir de las máquinas.

Por otro lado, hubo quienes aplaudieron la publicación porque mostró la fragilidad del ecosistema científico y hasta qué punto el nombre del autor, su origen cultural y la apariencia de autoridad influyen en la recepción de un texto. Entre ellos, Emilio Carelli, director del semanario L’Espresso, preguntó: ¿qué importa que haya sido cocreado con IA? ¿Podría este modelo abrir camino a una nueva manera de hacer filosofía?

El autor se ha defendido diciendo que su propósito fue académico, que la norma europea comenzará a regir en agosto de 2026 y que no quería engañar al público sino revelar cómo la IA nos tiene hipnotizados.

A mí me parecen válidas sus explicaciones, sobre todo porque el libro examina precisamente eso. Lo que me preocupa, sin embargo, es hasta qué punto la IA se ha convertido, en la práctica, en una nueva forma de dominación mucho más eficiente que todas las que hemos conocido hasta ahora.

(Lea todas las columnas de Natalia Tobón en EL TIEMPO, aquí)


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