Esperando a resucitar |
Nos sabemos la historia. El jueves lo arrestaron. El viernes lo crucificaron. El sábado fue una jornada larga hecha de silencio, incertidumbre. Pero el tercer día resucitó. Fue un domingo igual que ayer, pero hace 21 siglos. Las primeras testigos fueron mujeres. Lo vieron salir de la tumba y fueron a contarlo. Aclaro, a mí no me interesa saber si esto pasó o no. Creo, con Borges, que “la Biblia es el más bello libro de ficción que jamás se haya escrito”. Creo también en el poder de la imaginación y, para mí, la fe no es otra cosa que un acto de imaginación cargado de poder.
Porque hemos perdido el poder de imaginar un mundo distinto. Un mundo distinto a este que parece decretarse en las pantallas de nuestros televisores donde se nos muestra una guerra que parece no tener final. Como si ahora solo pudiéramos creer en lo que vemos: un presente herido, sin alas, liderado por hombres autoritarios avivando el fuego y amenazando con la bomba nuclear. Y tenemos miedo, y pasmados nos pasamos las horas pegados al teléfono, en redes........