Aquí ya perdimos todos |
Entre la posverdad, las redes sociales y la precariedad social, las épocas electorales se han convertido más y más en campos de batalla. Ya no importa qué nos beneficia a todos, importa creer en un “ellos” y un “nosotros”. Importa estar seguros de que somos de los buenos y los malos son los otros, esos a los que hay que odiar. El sentido de pertenencia es ahora adherirse a una ideología, a un partido. Y los mandatarios, así como los líderes políticos, usan esto a su favor para regar de odio a sus electores y armarlos en contra de sus opositores.
Las teorías conspirativas de la extrema derecha son las más conocidas. El movimiento QAnon defiende que hay un plan oculto para llenar de migrantes los países blancos y destruir su cultura. A nivel nacional, tuvimos hace unos años la delirante discusión sobre si había una “ideología de género” para promover el homosexualismo a través de la educación sexual en los colegios.
Lo complejo es cómo estas afirmaciones se riegan como un incendio en las redes sociales. Y a medida que........