La traición de Roma

Santiago Posteguillo estuvo recientemente en el Hay Festival de Cartagena. Con él, muchos descubrimos –o redescubrimos– a Publio Cornelio Escipión, el Africanus, el general que salvó a la Roma republicana del genio militar de Aníbal de Cartago. Si Cartago hubiera vencido, la historia –incluida la nuestra– habría sido distinta. Vale recordarlo: cada decisión de nuestros líderes en el presente determina el futuro de generaciones enteras.

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Esa es una lección incómoda: entregarse a un extremo para derrotar al otro puede servir, tal vez, para sobrevivir hoy, pero casi siempre condena el mañana.

Vivimos una política convertida en espectáculo. El resentimiento reemplazó al debate, el “todo vale” se tolera bajo el silencio de moralistas con memorias selectivas, y la mentira se volvió herramienta legítima. Hay pan y circo para las audiencias, ruido para ser vistos, y pregoneros modernos que comunican consignas, cuando no es que se instalan en una suficiencia irritable por lo ineficaz. En público son unos; en privado, otros.

Posteguillo describe en sus libros una Roma........

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