Pongámonos la camiseta
El 21 de junio juegan, en el Mundial, entre otros partidazos, España y Arabia Saudita. En Colombia ese día nos jugamos un clásico electoral con una rabia inaudita. Dos tribunas políticas van a las urnas, con sus líderes calificándose de hijos de la madre patria. Así pinta el escenario en esta cancha polarizada, donde el miedo elige, antes que los programas.
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Inaudito, dije. E increíble, además. Si ya venía la campaña en un peligroso tono, cuando no sucio, el triunfo del equipo del ‘Tigre’ Abelardo de la Espriella sobre el del ‘Jaguar’ Iván Cepeda dejó al país ‘despalomado’. No por la derrota de Paloma Valencia –mujer valerosa y preparada, que perdió por errores de campaña y por prejuicios sociales y odios–, sino porque perdió el cepedismo o el petrismo, que es lo mismo. Y como se sentían ganadores, se alborotó el ‘avispetro’.
La elección presidencial, como en la final del fútbol colombiano, es de dos partidos. Lo que desató el uno a cero a favor del ‘Tigre’ viola las normas y........
