Rodear a quien pique en punta

Iván Cepeda no es una mala imitación de Chávez, Maduro o los Castro. Es peor: representa una izquierda radical que aprendió de todos ellos y entendió que las democracias modernas no se destruyen con golpes de Estado, sino debilitando lentamente las instituciones hasta vaciarlas de legitimidad.

Por eso no fue un detalle menor que, en el cierre de campaña en Cartagena, atacara la Constitución de 1991 y a las instituciones que han evitado el colapso definitivo del país durante estos años. Después arremetió contra la justicia y contra el Banco de la República. Cuando los proyectos autoritarios sienten cerca el poder absoluto, lo primero que hacen es declarar enemigos a quienes todavía pueden ponerles límites.

Colombia ya sufrió cuatro años de deterioro institucional, crisis fiscal, expansión de grupos armados y destrucción de la confianza inversionista. Y aun así resistió gracias a la Rama Judicial y al Banco de la República, que actuaron como diques frente a los excesos del poder. Pero un gobierno de continuidad encabezado........

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