Los que no se rindieron

Durante estos cuatro años, hacer empresa en Colombia exigió mucho más que producir, invertir y generar empleo. Exigió resistir. Resistir la incertidumbre, la estigmatización y decisiones públicas que deterioraron la confianza. Y, aun así, miles de empresas siguieron abiertas, pagaron salarios, exportaron, tributaron y sostuvieron millones de empleos. Esa resistencia merece ser reconocida.

Gustavo Petro construyó buena parte de su discurso económico sobre la desconfianza hacia ciertos sectores empresariales. Habló de “raquíticos capitalistas”, cuestionó a los gremios y presentó con frecuencia la relación entre capital y trabajo como una confrontación. Pero Colombia comprobó algo distinto: cuando una empresa cierra no pierde una abstracción llamada “capital”. Pierden el trabajador, su familia y el país, que deja de producir.

Los resultados tampoco admiten triunfalismos. La inversión extranjera directa pasó del 5 % del PIB en 2022 al 2,5 %........

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