¿Y el futuro? |
Cuando en dos de las tres fórmulas presidenciales más opcionadas los candidatos son de 50 años o menos, la edad promedio en el país es 34 y la mitad de los colombianos adquirió uso de razón en el siglo XXI, el debate político debe encaminarse hacia lo que verdaderamente importa a la mayoría: el futuro.
La discusión decimonónica actual araña el pasado. Debemos conocerlo, pero no dejar que guíe decisiones a punta de odios y amores heredados.
Afirmar que Santos se negó a un acuerdo para modificar el pacto de paz luego del triunfo del No en el referendo es anacrónico e inexacto: sí lo aceptó, yo participé, se acordaron decenas de modificaciones discutidas con el No a su texto, y el nuevo se ratificó por el Congreso como clara opción constitucional. Pero esa discusión es el pasado.
El futuro en este asunto es acordar, antes del vencimiento de sus términos, la implementación final de los acuerdos como dice la carta, su no prórroga, y empezar a idear nuevos esquemas para futuras negociaciones. Es el fortalecimiento de la Fuerza Pública con pie de fuerza,........