Sí pero no |
Desde el pasado 28 de diciembre las calles de la República Islámica de Irán son un hervidero en el que millones de personas protestan contra la inflación, la devaluación, la crisis económica y la brutal represión del régimen teocrático que, desde 1979, gobierna en ese país prodigioso, trasunto de añejas y brillantes civilizaciones, cruce de caminos sin par en la Antigüedad y verdadero crisol de la tradición persa y el islam en su versión más sabia y refinada.
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Esta vez las multitudes son más grandes aun que en el 2022 cuando la llamada “policía moral” del régimen –el solo nombre ya produce terror y escozor– asesinó a Masha Amini, una activista de origen kurdo que se negaba a ponerse el hiyab, el velo para el pecho y la cabeza que manda el artículo 638 del Código Penal iraní, con la prescripción de una pena entre diez días y dos meses de arresto más una multa para quienes incumplan la ley.
Hace tres años la indignación por el........