Cuidar a quienes enseñan

En los últimos años, he hablado con muchos docentes de distintas regiones del país. Todos comparten algo en común: llegan cansados. Cansados de las jornadas interminables, de las exigencias que no paran, de las tareas administrativas que les quitan tiempo para lo esencial: enseñar. Y cansados también de sentirse solos en un trabajo que, paradójicamente, sostiene a toda una sociedad.

(Le puede interesar: ¿De qué sirve educar si no es para el futuro?).

No es exagerado decir que estamos frente a una crisis global. La Unesco advierte que, de aquí al 2030, el mundo necesitará millones de nuevos profesores solo para cubrir lo básico. En América Latina, si continúa el ritmo de abandono, necesitaremos hasta 12 millones más en 2040. ¿Qué está pasando? ¿Por qué tantos docentes consideran dejar la profesión que alguna vez abrazaron con vocación?

Las razones son conocidas, pero a veces preferimos no mirarlas de frente. Salarios bajos, contratos temporales, escasez de materiales,........

© El Tiempo