Un problema ético y administrativo

Señor Director:

Sobre el artículo del doctor Francisco Barbosa en EL TIEMPO (20-03-2026), titulado ‘Muerte del sistema de salud’, me quedé pensando que esta crisis de la salud en Colombia, marcada por su progresiva desfinanciación, no es solo un problema administrativo o económico, sino un fenómeno con profundas implicaciones éticas.

Cuando la escasez de recursos se traduce en barreras de acceso, demoras en la atención o negación de servicios, se configura un mecanismo de selección que favorece a quienes tienen mayor capacidad de pago o mejores condiciones sociales. Este proceso, aunque no declarado, puede leerse a la luz del concepto de eugenesia, en tanto introduce criterios de exclusión que terminan afectando desproporcionadamente a los más vulnerables. No decide quién debe vivir o morir de manera directa, pero sí condiciona quién accede efectivamente a oportunidades de salud y quién queda relegado.

En este sentido, la desfinanciación del sistema no solo compromete su sostenibilidad, sino que erosiona principios fundamentales como la equidad, la justicia distributiva y el respeto por la dignidad humana, pilares esenciales de una bioética comprometida con el cuidado y la protección de todos.

Gonzalo David Prada, M. D. Médico internista neumólogo

Arte bajo los puentes

Señor Director:

Los murales que se ven en la infraestructura de algunos puentes en Bogotá son de admirar y le dan a la ciudad un sentido de pertenencia, orden, aseo y paisajismo. Las pinturas plasmadas en columnas que antes eran invadidas por grafitis y carteles, y ahora se observan animales, mariposas, aves, flores y cuadrículas, le dan otra cara a la ciudad e invitan al que pasa por esos lugares a admirarla, contemplarla y sentir un momento de felicidad, reconocimiento y admiración por quienes fueron contratados por el Instituto de Desarrollo Urbano (IDU) para desarrollar este proyecto.

Estas expresiones artísticas deben ser apoyadas y extendidas a otras partes de la ciudad que son invadidas por personas que ensucian y pintan: cerramientos de obra, paredes y murales que están limpios.

Ojalá permanezca este arte urbano y no sea vandalizado por quienes no tienen sentido de urbanismo, cooperación, civismo y cultura ciudadana. El Distrito debe incorporar a los jóvenes de colegios para que sean cuidadores y veedores en la conservación de estos murales. El mejor agradecimiento a los artistas que hicieron posible este trabajo es denunciando el vandalismo y destrucción del mobiliario urbano.

Álvaro Sandoval Gómez

El cierre de las EPS

Señor Director:

Sobre su editorial ‘De mal en peor’, del 19 de marzo, todo el país está en contra del abuso de poder y nadie hace nada. Más de once millones de usuarios que pasarían a la Nueva EPS estarían en peor situación que los que están afiliados a esta. No hay medicamentos, no hay citas médicas y se incumplen las cirugías programadas. Vayan a las EPS e investiguen por qué están en esa situación y propongan soluciones viables para seguir prestando su servicio. No es arrasar con todo. Es construir sobre lo bueno que funcione.

Jorge Peña

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