Es presidente, no emperador
Señor Director:
Hoy preocupa un estilo de gobierno que parece confundir liderazgo con imposición. Decisiones adoptadas como órdenes incuestionables –sobre salud, empresas estratégicas, manejo de recursos o seguridad– reflejan más una lógica autoritaria que una visión democrática. Se desestiman criterios técnicos, se tensionan las relaciones con el Congreso, se desconocen advertencias de órganos de control y se actúa como si disentir fuera un obstáculo y no un componente esencial del sistema.
El Presidente no es un emperador. No gobierna por decreto emocional ni por capricho ideológico. Su rol exige responsabilidad, prudencia y capacidad de concertación. Cuando estas faltan, el costo no es solo político: es institucional, social y profundamente democrático.
Al........
