Desborde de agravios
Señor Director:
La campaña presidencial ha llegado a los peores niveles de ofensas entre los candidatos y sus seguidores. La injuria se convirtió en medio corriente para atacar al contrincante. En esta actitud se emplea todo tipo de vocablos procaces e hirientes que fomentan la polarización. Por violencia no hay que entender solo la que ejecutan los grupos criminales, sino también la que se deriva del uso virulento del lenguaje. Términos como “delincuente y fascismo mafioso”, con que se agredieron los dos candidatos, deben estar desterrados de la sana contienda. “Lo cortés no quita lo valiente”, dice el famoso refrán.
Nos encontramos ante la triste realidad de que somos el país menos pacífico de Suramérica, según lo establece el Índice Global de Paz revelado por el Institute for Economics (IEP) al........
