¡Ay, hombe, qué Tapia! |
Hay más de un indignado (incluyéndome) por la presencia de Emilio Tapia en una emblemática parranda de élite en el marco del Festival Vallenato. Por varias razones se nos pueden revolver las tripas por ese hecho: la mía es la falta de sanción social para un personaje condenado dos veces por hechos de corrupción multimillonarios, que afectaron nada más y nada menos que las oportunidades de aprendizaje de miles de niños y niñas, en el caso Centros Poblados; y la movilidad de millones de personas, en el caso del ‘carrusel de la contratación’. Y es que aunque no celebro las rebajas de penas que ha recibido Emilio Tapia, es claro que el aparato de justicia ha hecho su trabajo, a pesar de lo que no nos gusta, especialmente cuando se trata de delincuentes reincidentes, como él lo es.
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Me refiero a que condonar parte de la pena por buen comportamiento y por otras razones es parte de lo que la justicia contempla para casi todos los delitos, lo cual surge de........