Deseos de ciudad
¿Hasta dónde el espacio público se crea desde las representaciones ciudadanas? Novedosa mirada en los debates globales de Flacso, Argentina, a partir de marzo y por todo el semestre. Parten del libro (trilingüe) Los imaginarios como hecho público (Teseo, libre acceso) con 11 ensayos de autores provenientes de varios sitios del mundo de los que destaco dos, como ejes del suceso.
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La psicoanalista californiana Juliet Flower MacCannell abre con esta pregunta: ¿cuáles son los sentimientos profundos para que los humanos vivamos en ciudades? ¿Hay una necesidad de protección desde los otros o más bien el deseo de urbe se debe a un principio colaborativo y mental, más allá de los propios parientes?
Flower retoma para su argumentación obras de la artista francesa Sofía Calle, como aquel resultado de una pesquisa en la que pidió a un grupo de habitantes de Jerusalén que la llevaran a un lugar público que ellos consideraran privado.
Los imaginarios no son figuras en abstracto, sino que se incorporan en objetos y afectos y por tanto el valor de ello (físicos o digitales) está en que se vuelven cuerpo.
Esos sitios los unió, no con hechos físicos, sino con los recuerdos de los participantes elevándolos a sagrados por su gran naturaleza simbólica: la obra termina revelando esos lugares profundos que son tanto de palestinos como de judíos, indicador de otros modos de convivencia desde la percepción social. Similar a otra de sus obras en la que pregunta a varios ciegos sobre su idea de belleza urbana y luego fotografía aquello que suponen.
El libro lo cierra el historiador catalán Jorge Blasco, preguntándose si los imaginarios constituyen archivos ciudadanos y cómo lo hacen. Los imaginarios no son figuras en abstracto, sino que se incorporan en objetos y afectos y por tanto el valor de ello (físicos o digitales) está en que se vuelven cuerpo, se encarnan: jerarquizar en archivos estos sentimientos y memorias implica tocar las formas más finas y humana de construcción de redes urbanas, que interactúan en cada urbe, la definen y la conducen. Una urbe será la suma de sus imaginarios.
El evento de Flacso rinde un homenaje a la Universidad Nacional de Colombia, adonde nacieron estos estudios de los imaginarios urbanos, desde una entrada poderosa que se creía exclusiva de la literatura y el arte: lo imaginado domina sobre lo real en la percepción y en las conductas sociales. La ciudad persiste como ser privilegiado que desea encontrar el otro: deseo y utopía urbana acá se confunden.
ciudadesimaginadas@gmail.com
