Este año deberíamos intentar no hacer nada, así sea por una fracción de tiempo, que no es poca monta. Quedarnos mirando al techo, una actividad que las abuelas reprochaban, podría ser un objetivo y no un subproducto del aburrimiento. Todo lo contrario, convertirlo en una acción premeditada en busca del descanso, del silencio y del vacío. Debemos aprender a contemplar, como pide a gritos el surcoreano Byung-Chul Han, quien se hartó de la necesidad de autoproducirnos y de sentirnos útiles siempre, sin descanso. Hay que ver la inactividad como una forma de intensidad y no como un sinónimo de debilidad y pereza; es el aprovechamiento del ocio, no solo como confrontación al vicio, sino como tiempo de búsqueda de tranquilidad.Estuve casi un mes y medio encerrado en una........
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