El soldado sin Estado |
Las asonadas en contra de la Fuerza Pública no son una expresión legítima de protesta. Se convirtieron hace rato en una táctica de grupos delincuenciales que usan a la población civil para atacar a los soldados. Estos estallidos de violencia no pueden ser vistos nunca más como un derecho. Son, más bien, su negación. Allí donde la multitud enardecida alza la mano en contra del Ejército, para proteger a los bandidos, se sustituye la ley y se pone en riesgo la vida.
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Les reclamamos a los soldados contundencia en su accionar y resultados inmediatos, pero pocos salen en su defensa cuando son víctimas de maltrato, secuestro e intento de homicidio, como si el uniforme los despojara del derecho básico de la autoprotección, como si su carácter de ciudadanos se desvaneciera en el camuflado.
En el 2025 hubo en promedio más de tres asonadas........