Me perdí el momento en el que empezamos a escribir como sociedad una vida que parece un manual para la infelicidad. Hace algunos días, caí en un lado de TikTok en el que tres creadores analizaban comportamientos de los jóvenes que aumentaban su autorreportada infelicidad. El primero mencionaba que la crisis de los 30, antes ligada a la consolidación de la identidad, ahora aparece desde los 25 por la premura del sistema y nuestra resistencia a aceptar la vida adulta. Esto extiende la adolescencia, generando frustración al sentirnos obligados a estar definidos y no en construcción; nos castramos la idea de soñar o de cambiar. Comparamos nuestro progreso con el de otros, como si las condiciones de vida no determinaran mucho de ese éxito, y se nos pierde la felicidad en medio de aparentar y copiar. El segundo video hablaba del uso de la IA y cómo hemos delegado en las máquinas el ejercicio de buscar, investigar, crear y pensar. Evitamos el esfuerzo cognitivo y afectamos la producción de neurotransmisores (ya alterados por celulares, drogas y........
© El Tiempo
visit website