Las cifras que Noboa no cuenta: la migración como subsidio invisible de Ecuador

Opinión Las cifras que Noboa no cuenta: la migración como subsidio invisible de Ecuador

Cuando Juan Luis Guerra compuso “El Niágara en bicicleta” a mediados de los noventa, retrató una tragedia caribeña que, irónicamente, treinta años después se ha convertido en la banda sonora de la salud pública en el Ecuador contemporáneo.

El pasado abril mis padres vinieron a visitarme a España y una de las conversaciones más largas que tuvimos fue sobre la renovación de su seguro médico privado. Llevan más de una década pagándolo y les avisaron que iba a subir de precio: casi mil dólares al mes para dos personas mayores. Convocamos a una asamblea familiar y entre pros y contras, mi madre con el papel de los pagos sobre la mesa y mi padre en silencio, concluimos que no podían dejarlo. Si se daban de baja, perderían todo, porque por su edad ya ningún otro seguro los quiere. La diferencia es pequeña en el papel y enorme en la vida.

La imagen surrealista de intentar cruzar una de las cataratas más grandes del mundo en una frágil bicicleta es la representación exacta del calvario que viven hoy miles de ecuatorianos frente a un Estado en retirada. No es una exageración: es una frase que se repite en los mensajes de WhatsApp que me llegan a cualquier hora desde allá. “Estamos hechos pedazos”.

Hay algo que me quedó de esa conversación que no es exactamente tristeza. Es más parecido a la sensación de reconocer algo que ya sabías pero que hasta ese momento no habías visto del todo: que un derecho, en este caso la salud, el acceso a un médico cuando te duele algo, se haya convertido en un gasto defensivo individual.

La pregunta de cómo un país presenta una caída rápida y profunda en tiempo de paz: sin guerra civil, sin catástrofe climática destructiva tiene una respuesta bastante incómoda: parte de llegar hasta aquí tiene que ver con el ajuste. El gobierno ecuatoriano ha ido cumpliendo con lo que le exige el FMI: reducir el gasto, recortar salarios públicos y “racionalizar” la nómina del Estado. En la práctica, eso se traduce en despidos, en menos personal en los hospitales y en el abandono sistemático de las instituciones que sostienen la vida. Aunque en campaña se prometió proteger el sector salud, desde 2025 y especialmente en 2026 empezaron las desvinculaciones de personal sanitario, con gremios médicos denunciando entre 900 y 1.200 profesionales afectados en la última........

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