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El extraño caso del funcionario que se rebeló contra la burocracia

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04.06.2026

Opinión El extraño caso del funcionario que se rebeló contra la burocracia

Juan Carlos Nieto, 56 años de edad, 36 de ellos como empleado público en la Administración y actualmente funcionario del Servicio Público de Empleo (SEPE) en Mérida. Hace apenas dos semanas la Subdirección General de Recursos y Prestaciones, dependiente del Ministerio de Trabajo y Economía Social, le comunicó la apertura de un expediente disciplinario.

“De forma recurrente, el funcionario atiende sin cita previa y emite certificados de prestaciones a los usuarios, con conocimiento de que ello no se ajusta a las directrices establecidas”. Con su modo de proceder -argumenta el instructor del expediente- el indómito funcionario “genera un precedente que compromete la actuación de sus compañeras, que en el desempeño de su trabajo sí se ajustan a dichas normas e instrucciones”. De este modo, fiel a la jerga administrativa, los mandarines del Ministerio, le comunican a Juan Carlos los cargos que se le imputan: la comisión de una infracción grave (“la falta de obediencia debida a los superiores y autoridades”) y otra leve (“el descuido o negligencia en el ejercicio de sus funciones”). Faltas que podrían ocasionarle la suspensión de empleo y sueldo durante un largo período o, incluso, el traslado forzoso a otra población.

Pero veamos, aunque sea someramente, la naturaleza y el contexto en el que el indócil funcionario ha cometido sus desmanes. Para empezar el más grave de todos ellos, el de atender a personas en paro que no disponen de cita previa. Si uno no es un redomado burócrata -un gusano burocrático, como diría Valle Inclán- o un cínico sin entrañas, parece fácil entender por qué muchas personas que han de solicitar un subsidio o una prestación por desempleo prefieren la atención presencial a la vía telemática. No parece necesario tener una especial empatía para adivinar la angustia que puede sentir una persona que ha sido despedida o el temor y el vértigo que puede suponer para cualquiera el hecho de estar o quedarse sin trabajo. En esas circunstancias tampoco parece preciso ser un alma sensible para comprender el nerviosismo de quienes no se manejan bien con las tecnologías digitales o no conocen en profundidad la legislación correspondiente. En definitiva, es sencillo entender que muchos de quienes se encuentran en ese trance se inclinen por buscar la ayuda y la orientación de aquellos que tienen la formación y la experiencia necesaria para asesorarles, es decir, de los funcionarios especializados del SEPE.

el sistema de citas online del SEPE trata a los parados como si fueran ratones peleando por un trozo de queso

Sin embargo, al contrario de lo que por puro sentido común podría esperarse, la atención presencial en este organismo se ha convertido para muchos en un auténtico calvario, ya se intente acceder a la cita preceptiva a través del teléfono automático de pago, el 060, o desde la página web. El gobierno se comprometió en enero de 2024 a eliminar el requisito de la cita previa obligatoria. Pero dos años y medio después no sólo no se ha cumplido ese compromiso, sino que se ha agravado aún más el abuso. El Programa ALMA, el sistema informático de la multinacional Deloitte -con quien se externalizó la infraestructura tecnológica del SEPE por 18’5 millones de euros-, a través del que se realizan las solicitudes vía internet ha resultado ser un fiasco. A las frecuentes caídas del sistema hay que sumarle un diseño que está configurado para poner a los parados solicitantes a disputarse las citas entre ellos. El asesor jurídico Óscar de las Heras expone un caso muy frecuente: “Entra usted en la aplicación del SEPE y después de muchos intentos, por fin aparece una cita previa disponible. La marca, introduce su teléfono móvil para que le envíen el SMS de confirmación,  rellena el captcha de seguridad, le llega un SMS al móvil con el código para confirmar la cita y cuando va a confirmarla…la cita que estaba disponible hace dos minutos ha volado y se la ha llevado otra persona”. Efectivamente, como indica este profesional,........

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