Estados Unidos, Europa y el sótano de Underground

En la controvertida película Underground (1995) del todavía más controvertido director serbobosnio Emir Kusturica, un grupo de partisanos yugoslavos de la Segunda Guerra Mundial son mantenidos en un refugio subterráneo durante décadas, engañados para que crean que la guerra todavía se combate por encima de sus cabezas. Son llevados hasta allí por oportunistas, especuladores en tiempos de paz y guerra que se aseguran de que los partisanos en el subsuelo reciben una papilla constante de heroica propaganda bélica. Los habitantes del refugio viven, así, en un estado de ignorancia administrada, neutralizados y sumisos. Mientras tanto, una apariencia de vida normal sigue en el subsuelo: se celebran bodas y nacen niños.

Como Underground es una película de Kusturica, se cantan unas cuantas canciones de Goran Bregović. Lo que es claro sobre los habitantes del refugio es que son un poco lentos, un poco retrasados, especialmente aquellos que nacieron en el sótano y que nunca han conocido el mundo fuera de él. Todo esto se vuelve todavía más evidente cuando finalmente salen a la superficie en los noventa, liberados al fin sólo para descubrir que la desintegración de Yugoslavia está desde hace tiempo en marcha. Como han sido sometidos a un lavado de cerebro para creer que la Segunda Guerra Mundial nunca terminó, creen que están siendo testimonios de la misma guerra en vez de otra enteramente nueva.

(Todo esto hizo que Kusturica fuese enormemente polémico en la antigua Yugoslavia, por decirlo suavemente, pero ése no es el tema de este ensayo).

Por su diseño, el refugio los ha desorientado y no están preparados para el nuevo y fragmentado mundo. Como se puede leer en la crítica de Underground de The New York Times, “el corazón de verdad de la película es la devastadora idea del día después”; es un film sobre recuperar el sentido común después de “haber estado atrapados mediante un engaño político que duró décadas”. El mundo que estos partisanos fueron conducidos a creer era estable y permanente, y se caía en pedazos. El simbolismo de Kusturica es sutil, haciéndolo........

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