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‘Proyecto Salvación’: en el espacio nadie puede escuchar tus berrinches

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27.03.2026

Opinión ‘Proyecto Salvación’: en el espacio nadie puede escuchar tus berrinches

@reinohueco @reinohueco.bsky.social

@diegos_lgado @diegosalgado.bsky.social

Desde que 2001: una odisea del espacio (1968) planteó el primer viaje trascendente de la (ciencia) ficción cinematográfica hacia los horizontes inexplorados de la conciencia y la imaginación humanas, a cada tanto se estrena una película en la misma línea, aunque, como no podía ser de otra manera, termina por dar cuenta, sobre todo, de los cambios en las sensibilidades a la hora de entender la imaginación, la conciencia, los géneros y el género; pues, con excepciones con protagonista femenina como Contact (1997) o travesías corales como las narradas en Misión a Marte (2000) y Sunshine (2007), el explorador es un hombre y su odisea ha tenido cada vez menos de especulación fantástica y más de comentario sobre la masculinidad imperante. Véanse Solaris (1972/2002), Interstellar (2014), First Man (2018) o Ad Astra (2019). Tom Wolfe escribía en Elegidos para la gloria (1979) que llegar a ser astronauta implica “demostrar en cada prueba, a cada paso del entrenamiento, que eres uno de los elegidos, uno de los ungidos, uno de los que tiene lo que hay que tener”. Y, sin embargo, las películas sobre el tema tienden a centrarse en lo que deja de tenerse, valorarse, experimentarse, cuando se apuesta por escapar hacia el infinito y más allá.

Con Ryan Gosling al frente de ‘Proyecto Salvación’, esa estampa de masculinidad tibia, en apariencia inofensiva, que se desenvuelve entre cachivaches tecnológicos con sonrisa pilla y cachetes operados, se multiplica hasta lo exasperante

Proyecto Salvación es otro jalón en ese proceso de deconstrucción de lo que subyace en el ansia de volar; de hecho, es el aspecto más cargante de la película. Marte (The Martian) (2015), basada asimismo en una novela........

© El Salto