‘Primate’ y la política de la perversidad
@reinohueco
@diegos_lgado
“Haced a un lado lo natural. Volverá al galope”. Con esta apostilla, el escritor estadounidense Ralph Waldo Emerson ratificaba su filosofía en torno a la conveniencia de operar en armonía con las leyes primordiales del universo, incluso cuando pretendemos oponer a sus acciones una reacción. Si no, corremos el riesgo de que los equilibrios incesantes de fuerzas que tienen lugar en la naturaleza y la sociedad deriven en la ley del péndulo, una polarización que convierte la vuelta de cada extremo de opinión, de criterio, de lo reprimido, en vendetta. La disyuntiva pueril entre el anverso o el reverso de las cosas se traduce, volvemos a Emerson, en “medida por medida, ojo por ojo, diente por diente, sangre por sangre”.
Prestemos atención al reciente informe interno de la BBC sobre el efecto contraproducente que está causando en los espectadores la inclusión forzada de diversidades étnicas, funcionales y de género en las producciones de la compañía: “A menos que esté inserto con mucha habilidad, existe el peligro de que [la inclusión] parezca demasiado didáctica, como si se lanzara un sermón”. Prestemos atención al cariz folletinesco de la campaña publicitaria emprendida estos días por la actriz y productora Margot Robbie con motivo del estreno de Cumbres borrascosas (2026) —frente al talante feminista que marcó su promoción de Aves de presa (y la fantabulosa emancipación de Harley Quinn) (2020) o Barbie (2023)—. Parece que las cosas estuviesen cambiando en la industria audiovisual, algo a lo que apuntan asimismo los argumentos de Tardes de soledad (2024), Caza de brujas (2025), Los domingos (2025), La asistenta (2025), Return to Silent Hill (2026) y........
