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La guerra de la lactancia: ideas para un debate en el feminismo

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25.09.2019

La lactancia materna es un tema que me atraviesa y sobre el que he pensado bastante en los últimos años. Soy madre de dos hijas, una de 5 y otra de año y medio. He estado vinculada durante años a los movimientos sociales. El feminismo es importante para mí, tanto en la esfera personal, como en la política y en la laboral. He dado teta a mi hija mayor hasta que tuvo 22 meses y mi hija pequeña aún mama, aunque para mí este hecho no ha sido constituyente de mi identidad o de mi posición en el mundo, o quizá un poco sí.

Sigo cuando puedo y con atención las lecturas y debates sobre el tema que, simplificando mucho, se puede resumir en dos posturas. Por un lado, existe una corriente que apuesta fuertemente por la lactancia materna prolongada y a demanda, vinculada a lo que se llama la “crianza con apego”. Esta corriente ha puesto de manifiesto los beneficios de la lactancia materna para las criaturas, tanto a nivel físico como de su desarrollo emocional, tendencia corroborada por la comunidad médica, con entidades de fuerte peso como la Organización Mundial de la Salud a la cabeza, situando a buena parte de la opinión pública en un marco prolactancia. Muchas mujeres la reivindican, además, como un símbolo y como una herramienta para poner en valor los cuidados, que, asociados tradicionalmente al ámbito reproductivo y doméstico que realizan las mujeres, han sido infravalorados como una cuestión menor, sin reconocimiento social y no remunerados. Así, estos estilos de lactancia y crianza se han convertido para muchas en una oportunidad para poner los cuidados en valor y reivindicar la importancia de los mismos en la sociedad.

Este debate se ha cruzado con el de los permisos de maternidad y paternidad, pues desde estas posiciones se ha apostado a menudo por la demanda de la extensión del permiso de maternidad para las madres y la no equiparación de los permisos de los padres bajo el argumento de que, siendo las mujeres las que llevan a cabo la lactancia, deben ser ellas quienes obtengan mayores beneficios sociales y apoyo para poder desarrollarla.

Por otro lado, dentro del feminismo se esgrimen también otras posturas que consideran este estilo de crianza muy útil y conveniente al patriarcado, que habría encontrado así una nueva forma de devolver a las mujeres a la esfera de lo reproductivo, disfrazándolo de libertad y elección personal. Desde esta postura, se tilda a la otra de esencialista y de biologicista, y se apuesta por una mayor equiparación en la........

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