Las personas o las instituciones
En las aburridas y antipedagógicas horas cívicas, siempre se dice que las instituciones son importantes. Las personas pasan. En todos los discursos de ocasión también se repite este verso demagógico. Pero en una realidad como la boliviana, donde existe casi nada de institucionalidad, son las personas las que marcan diferencia y época. Es decir, en Bolivia las personas son más importantes que las instituciones.
Lamentablemente nuestras instituciones, que nada tienen de modernas, poco tienen de sostenibilidad y muy poco ofrecen a su pueblo en términos de eficiencia y eficacia. Lo poco que ofrecen es precario, rudimentario, antihumano. Ofrecen maltrato y lentitud hasta la muerte. En ese laberinto del sufrimiento, las personas son las que hacen la diferencia. Es decir, aquellos profesionales que realmente se ponen la mano al pecho, y son conscientes de las necesidades cotidianas, reales, ciertamente hacen algo por la Patria. Y a pesar de la precariedad institucional los profesionales conscientes salvan a la institución.
Pues sí, en Bolivia las personas concretas son la clave del funcionamiento institucional. Si un buen profesional se va de las estructuras institucionales, Bolivia pierde mucho. El país pierde mucho y el pueblo llano pierde demasiado.
Por tanto, aquello de que las instituciones quedan y las personas pasan no........
