El primer fallo sobre la guerra sucia contra Podemos deja una pregunta: ¿quién dio la orden?

La Audiencia Nacional ha puesto por escrito lo que durante años fue denunciado como una operación de las cloacas contra Podemos. La sentencia del caso Dina condena al comisario José Manuel Villarejo a tres años y medio de prisión por entregar a periodistas de su entorno archivos procedentes de la tarjeta de un móvil robado a Dina Bousselham, colaboradora estrecha de Pablo Iglesias. El objetivo de aquella entrega, según el fallo, no era informar sobre un asunto de interés público ni impulsar una investigación policial formal, sino alimentar publicaciones dirigidas al “descrédito del partido político Podemos y del por entonces secretario general”.

La resolución tiene una importancia que va más allá de la pena impuesta a Villarejo. Por primera vez, una sentencia judicial da por acreditado que material robado fue utilizado para dañar políticamente a Podemos en uno de los momentos más sensibles de la historia reciente: 2016, cuando la formación de Iglesias aspiraba a superar al PSOE y a disputar el poder en España. Aquella posibilidad alteró el tablero político y encendió todas las alarmas en los aparatos del Estado y del viejo bipartidismo. La tarjeta de Dina Bousselham acabó convertida en munición contra un partido que amenazaba con romper equilibrios consolidados durante décadas.

El fallo describe que Villarejo descargó los archivos de la tarjeta en un lápiz de memoria y creó dos carpetas, denominadas “Dina 2” y “Dina 3”, antes de entregar ese contenido a periodistas de su círculo de confianza. A partir de ahí, Okdiario y El Confidencial publicaron varias informaciones basadas en ese material. La sentencia considera probado que esas publicaciones redundaron en el descrédito de Podemos y de Pablo Iglesias. Es decir, la Justicia no solo condena una revelación de secretos: fija judicialmente la existencia de una operación de daño político........

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