‘The Wall Street Journal’ confirma que Trump está pensando en cerrar sus bases en España
La Administración de Donald Trump estudia un plan para reconfigurar su presencia militar en Europa como respuesta a lo que considera una falta de apoyo de varios aliados durante la guerra con Irán. Según fuentes a las que ha tenido acceso The Wall Street Journal, la iniciativa contempla retirar tropas de determinados países miembros de la OTAN y reubicarlas en aquellos que han mostrado mayor respaldo a la estrategia militar de Washington. De esta manera, el periódico estadounidense apunta a España y Alemania podrían ser los Estados que pasen a contar con una presencia de tropas significativamente menor.
La propuesta, aún en una fase inicial, se enmarca dentro de un abanico de opciones que la Casa Blanca sopesa para presionar a sus socios europeos. Aunque no implicaría una retirada total de Estados Unidos de la OTAN, algo que requeriría la aprobación del Congreso, sí refleja una creciente fractura entre Washington y sus aliados tradicionales tras la ofensiva contra Irán. El propio Trump ha intensificado su retórica contra la alianza, llegando a calificar la falta de apoyo como “una mancha que nunca desaparecerá”.
En este contexto, el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, se desplazó recientemente a Washington para mantener un encuentro con el presidente estadounidense. Rutte ha tratado de rebajar la tensión y mantener abiertos los canales de diálogo, en un momento especialmente delicado para la cohesión transatlántica. Desde la Casa Blanca, la portavoz Karoline Leavitt criticó abiertamente la actitud de la alianza, subrayando que Estados Unidos ha sido el principal sostén financiero de la defensa europea.
Actualmente, Estados Unidos mantiene unos 84.000 soldados desplegados en Europa, una cifra variable en función de rotaciones y maniobras. Estas bases no solo son clave para las operaciones globales del Ejército estadounidense, sino que también generan un impacto económico significativo en los países anfitriones. Además, su presencia en el este del continente cumple una función disuasoria frente a Rusia.
Entre los países que han despertado el malestar de la Administración Trump figura España, que no ha alcanzado el compromiso de destinar el 5% del PIB a defensa y que, además, bloqueó el uso de su espacio aéreo para operaciones vinculadas al conflicto con Irán. También Alemania ha sido objeto de críticas por su oposición a la guerra, pese a albergar uno de los principales centros logísticos de Estados Unidos en Europa. Italia y Francia, por su parte, impusieron restricciones parciales al uso de sus bases militares.
Según las fuentes consultadas por el periódico estadounidense, el plan podría incluso derivar en el cierre de al menos una base estadounidense en territorio europeo, con España y Alemania entre los posibles afectados. Esta posibilidad añade presión a gobiernos que ya mantienen tensiones con Washington por cuestiones de defensa y política exterior.
En contraste, países como Polonia, Rumanía, Lituania y Grecia podrían salir beneficiados de esta reconfiguración. Estos Estados no solo han mostrado un mayor respaldo a la estrategia estadounidense, sino que también destacan por sus elevados niveles de gasto en defensa. Algunos de ellos fueron, además, los primeros en ofrecer apoyo a iniciativas como la vigilancia del estrecho de Ormuz.
Un eventual refuerzo militar en el este de Europa podría tener implicaciones geopolíticas relevantes, especialmente en relación con Rusia, que previsiblemente vería con preocupación un aumento de la presencia estadounidense cerca de sus fronteras. Todo ello se produce en un contexto de tensiones acumuladas entre Estados Unidos y sus aliados, que incluyen disputas comerciales, desacuerdos sobre Ucrania y episodios como el conflicto diplomático con Dinamarca por Groenlandia.
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