La purga silenciosa de Trump: las primarias republicanas toman la temperatura a su poder

Aún queda un mundo, pero el cuerno de guerra de las elecciones de mitad de mandato ya no es un mero susurro en la lejanía. Republicanos y Demócratas preparan la gran batalla de noviembre, con objetivos variopintos. Donald Trump empezaba esta semana a examinar a su propio partido. Las primarias republicanas no se limitan a la fratricida elección de un candidato, sino que miden lealtades al presidente. Son, a la postre, el termómetro del magnate para ponderar quién obedece, quién se aparta y quién puede sobrevivir dentro de una estructura cada vez más a merced de los designios del inquilino de la Casa Blanca.

Esta pasada semana, llegó el primer test de estrés trumpista. Un pulso que el presidente interpreta como una prueba más para terminar de moldear a su antojo el partido. Durante más de una década, su respaldo ha sido una de las armas más eficaces en los comicios internos conservadores. Ahora, de nuevo a los mandos del país, introduce el ingrediente del castigo para quien no está dispuesto a comprar su línea o, en su defecto, opta por bloquear los planes del magnate.

Indiana y Ohio fueron las primeras paradas del test de Trump. Sendos estados decidían quién será el representante republicano que pugnará por el triunfo electoral en noviembre. Los resultados son clarividentes y arrojan pruebas contundentes de que el presidente blande su báculo con virulencia pese a no resolver todos los riesgos del partido con vistas a las Midterm. Eso........

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