El problema de Feijóo tiene nombre: Abascal decide si el PP puede gobernar |
El microrrelato más corto de la historia, de Augusto Monterroso, dice: “Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí”. Alberto Núñez Feijóo ha debido sentir algo parecido esta semana mientras un escalofrío le recorría la espalda. Tras meses de discursos optimistas y la promesa de un supuesto “efecto Feijóo”, la política española vuelve a mostrar su realidad más cruda.
El problema tiene nombre y apellido: Santiago Abascal. Y la conclusión es cada vez más evidente: sin Vox, el Partido Popular no gobierna.
Tras la resaca electoral del 15-M en Castilla y León, el escenario político se repite con precisión casi mecánica. Tres elecciones autonómicas después, la fotografía sigue siendo la misma. El PP depende de Vox para poder formar gobiernos estables.
La aritmética de las Cortes de Castilla y León lo deja claro. Los 33 escaños de Alfonso Fernández Mañueco quedan muy lejos de los 42 necesarios para la mayoría absoluta. Eso significa que cualquier intento de gobernar sin Vox está condenado al fracaso.
Lo que ocurre en Valladolid no es una excepción, sino un reflejo de un patrón que se repite en la derecha española. En Extremadura, María Guardiola sigue atrapada en un pulso con Vox que desgasta su posición día tras día. En Aragón, Jorge Azcón gestiona las negociaciones con máxima cautela, pero el bloqueo institucional amenaza con alargarse. Castilla y León confirma que, en estos territorios, el PP no puede moverse sin el visto bueno de Abascal.
La realidad es incómoda y simple: hoy es imposible que el PP gobierne en varios territorios sin depender de Vox. Esa dependencia se ha convertido en el principal desafío........