Relicario de besos
En una fiesta privada, bajo el cielo cálido y estrellado de Barranquilla, amenizada por la agrupación de Rafael Orozco y la nota suave del acordeón de Israel Romero, la cual se sentía en el aire como brisa fresca que hacía mecer las palmeras de coco que adornaban el entorno.Era una fiesta colorida, llena de luces, que sonreían al cielo colmado de estrellas, las risas contagiosas de los asistentes que brindaban con copas por la alegría de disfrutar del dulce destello que da la juventud.
En medio de aquel........
