Las exigencias de un demócrata liberal
Por el solo hecho de expresar una opinión en cualquier sentido, a la gente le gusta matricularlo a uno en partidos o movimientos que ni siquiera son compatibles con las convicciones que uno haya construido en el transcurrir de la vida.
Hablo en primera persona en la antesala de la segunda vuelta presidencial, pero no es para decirle a nadie por quién votar, sino para explicar cómo llegué a mi decisión y por qué creo que, en momentos como este, un demócrata liberal no puede darse el lujo de la indiferencia ni del voto impulsivo o en blanco. Votaré por uno de los dos, y que cada quien vote libre por el que le dé la gana.
Esta elección no es una competencia de simpatías, sino una prueba de madurez institucional. En la segunda vuelta no se elige un héroe ni un antagonista sino un presidente que tendrá en sus manos la estabilidad del Estado, la continuidad del orden constitucional y la protección de las libertades que hacen posible la vida democrática. Por eso, mi voto no nace del entusiasmo, sino de la responsabilidad.
¿De los dos........
