Meritxell Batet: “Durante dos años no he podido ver las sesiones de control. Me dolía demasiado”
De la política, ¿se sale? (XXI)
Meritxell Batet: “Durante dos años no he podido ver las sesiones de control. Me dolía demasiado”
EL PERIÓDICO entrevista a políticos que han dejado la primera línea para descubrir a qué se dedican y cómo se han reinventado
De la política, ¿se sale? Reflexiones y cuentas pendientes de políticos que estuvieron en primera línea
Meritxell Batet, exdiputada socialista y expresidenta del Congreso de los Diputados, el pasado 24 de marzo en Madrid. / José Luis Roca / EPC
Meritxell Batet llega a la entrevista en la redacción, en el centro de Madrid, diez minutos antes de la hora acordada. Primero posa para el fotógrafo y después empieza una larga conversación en la que la sonrisa que traía se apaga en algunos momentos, revelando la tristeza que ha sentido ejerciendo su último cargo político, el de presidenta del Congreso de los Diputados, entre 2019 y 2023.
Batet, barcelonesa de 53 años, siente que ha vivido en primera línea el proceso de deshumanización de la política. Estuvo dedicada a ella cinco lustros, desde 1998, cuando Narcís Serra, primer secretario del PSC, le propuso entrar en su equipo para hacerle informes y prepararle documentación para un libro sobre las Fuerzas Armadas. En aquel momento ella estaba elaborando su tesis doctoral y dando clases en la Pompeu Fabra, después de haberse sacado Derecho mientras trabajaba de camarera en Bikini y Nick Havanna. La propuesta para ser diputada en el Congreso llegó en 2004 de la mano del sucesor de Serra y entonces alcalde de Cornellà, José Montilla. Sacó el escaño y estuvo en la Cámara Baja hasta septiembre de 2023.
Meritxell Batet, antes de la entrevista, en una calle del centro de Madrid, el pasado 24 de marzo. / José Luis Roca / EPC
Para ella la política es “construir”, “acercar posiciones”. Su experiencia le ha llevado a un desgaste personal importante. “Durante dos años no he podido ver las sesiones de control. Me dolía demasiado. Es todo tan feo... Hay tanta violencia verbal”, dice, midiendo las palabras. “La democracia es como Campanilla en Peter Pan. Si dejas de creer en ella, deja de existir. Tenemos que intentar que la gente se enganche”, afirma antes de apostar por una relación sincera con la ciudadanía: no todo lo soluciona la política, recalca, antes de defender con vehemencia que la mejora de la vida en España estas últimas décadas se debe a “decisiones políticas”. “Es justo reconocerlo.........
