José Antonio Marina, filósofo: "Los padres quieren educar bien, pero a menudo no saben si dar a sus hijos un bofetón o una tarjeta de crédito"

José Antonio Marina, filósofo: "Los padres quieren educar bien, pero a menudo no saben si dar a sus hijos un bofetón o una tarjeta de crédito"

El pensador y pedagogo ha analizado en su último ensayo el problema social de las adicciones, que él vincula a las carencias emocionales con las que ha crecido toda una generación "acostumbrada a tener rápido lo que desean"

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José Antonio Marina, filósofo y pedagogo. / José Luis Roca

José Antonio Marina presume de tener un concepto de la filosofía “de servicio público”. “Debe servir para resolver problemas, no solo para hacer preguntas”, afirma. Con ese sentido pragmático de su disciplina, siempre pegado a la realidad cotidiana, en su último ensayo –‘La vacuna contra las adicciones’ (Ariel)–, el filósofo propone herramientas para tratar la que muchos consideran la gran epidemia de nuestro tiempo.

¿Por qué decidió reparar en el fenómeno de las adicciones?

Fíjese, este asunto lo llevaba antiguamente en España el Ministerio del Interior. Luego pasó al de Sanidad. Sin embargo, más allá de su dimensión policial y sanitaria, las adicciones nos hablan de la condición humana. La pregunta que hay que hacerse es: qué lleva a un adolescente o un joven sano y normal, sin ninguna enfermedad o problema aparente, a engancharse a una sustancia o a un mal hábito y convertirse en un adicto. Esta pregunta hoy nos la hacemos en un contexto de fuerte expansión de las adicciones, que han multiplicado su forma de presentarse y su poder de influencia.

“El mayor error educativo ha sido decirles a los jóvenes: solo importa tu felicidad y lograrla es muy fácil”

“El mayor error educativo ha sido decirles a los jóvenes: solo importa tu felicidad y lograrla es muy fácil”

¿Qué respuesta encuentra a esa pregunta?

Tiene que ver un fallo educativo que hemos cometido. Hemos creado una generación de jóvenes, a los que yo llamo 'claudicantes', que se distinguen por hundirse con mucha facilidad y que, ante cualquier problema, en vez de afrontarlo para solucionarlo, se agarran a cualquier fórmula que les permita evitarlo. Y ahí aparece el tranquilizante, el alcohol, la droga, la pantalla del móvil o cualquier elemento que les sirva librarse de esa angustia.

¿En qué consiste ese fallo educativo que menciona?

Hemos cometido el inmenso error de decirles a nuestros jóvenes: solo importa tu felicidad y conseguirla es muy fácil. Sin embargo, la vida no es........

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