Fenómeno Oques Grasses: ¿un impulso a la música en catalán o un espejismo? |
Conciertos históricos
Fenómeno Oques Grasses: ¿un impulso a la música en catalán o un espejismo?
El poder del grupo de Osona, que se despedirá del público a partir del lunes llenando durante cuatro noches el Estadi Olímpic, un hito sin precedentes para un artista autóctono, excita el debate sobre el estado de la música en catalán en un momento en que la escena se renueva con dinamismo, en contraste con los indicadores del uso social de la lengua
Josep Montero, líder de Oques Grasses, durante el concierto de la banda en el Fòrum por el 150 aniversario de Damm, el pasado 16 de mayo. / FERRAN SENDRA
Oques Grasses se disponen a ofrecer, a partir de este lunes, su tanda de cuatro conciertos en el Estadi Olímpic (5, 7, 9 y 10 de octubre), con 220.000 entradas vendidas, un poder de convocatoria hasta ahora solo registrado en Barcelona por Coldplay (su póker de ‘shows’ en 2023) y que deja atrás las marcas registradas en el pasado por Bruce Springsteen y U2 (sendos ‘camps nous’, respectivamente, en 2008 y 2009). El fenómeno que bascula en torno al grupo de Osona (su singularidad sonora y poética, la carta de la despedida, el ‘FOMO’) ya han sido analizados a lo largo de los últimos meses, desde que, el pasado noviembre, se produjeron los ‘sold outs’ en cadena. Ahora aterriza otra pregunta: ¿qué efecto tiene esta exhibición imperial en la música en catalán?
Josep Montero, líder de Oques Grasses, durante el concierto de la banda en el Fòrum por el 150 aniversario de Damm, el pasado 16 de mayo. / FERRAN SENDRA
Estos cuatro ‘estadis’ se producen en un tiempo en que prosperan los debates existenciales en torno a la salud del catalán, derivados de la cambiante configuración demográfica de Catalunya y de las decrecientes cifras porcentuales del uso social de esta lengua. De hecho, llevamos un tiempo observando un contraste entre el dinamismo del pop en catalán, escena que ha refrescado su ‘star system’ en los últimos años, y el estado del idioma. Ante esa inquietud, un acto de afirmación como la de Oques Grasses puede interpretarse como un cierre de filas del público más sensible a la lengua, con un efecto llamada para replicar a lo grande los malos augurios. “El factor ideológico y de concienciación es muy importante, y con Oques Grasses se produce una identificación que va más allá de la música, un poco como pasó cuando, en 1985, Lluís Llach llenó el Camp Nou”, observa Lluís Gendrau, director editorial de la revista ‘Enderrock’.
Operación de márketing
Precisamente, cuando Llach se anotó aquella noche épica (plasmada en un doble álbum), no todas las reacciones que generó fueron positivas. Fue un gran éxito, pero se acusó al cantautor de capitalizar el conjunto de la escena y de trasladar una imagen poco........