El Último de la Fila, un aquelarre a favor del ansia de vivir en su épica noche de regreso en el Estadi Olímpic

Reencuentro de tiros largos

El Último de la Fila, un aquelarre a favor del ansia de vivir en su épica noche de regreso en el Estadi Olímpic

Manolo García, Quimi Portet y su sólida banda esparcieron su buen humor lunático y sus canciones memorables en la primera de sus dos noches en el escenario de Montjuïc, dentro de su gira de reunión tras treinta años de caminos separados

Poesía y bocatas plateados

Manolo García y Quimi Portet durante el concierto de El Ultimo de la Fila en el Estadi Olimpic.

Manolo GarcÍa y Quimi Portet durante el concierto de El Ultimo de la Fila en el Estadi Olimpic. / FERRAN SENDRA

Volvió el grupo cuyo regreso parecía imposible, el vástago bicéfalo envuelto en bruma de leyenda, después de tres décadas de desbandada y de ‘desbarajustes’ en solitario, y la vieja canción resonó en la cabeza de cada asistente con todo su bagaje histórico y su espejo de la memoria íntima. Multiplicado por el efecto de aquelarre, el rito desencadenado, como siempre fue, como aquella pletórica noche en la Mercè del 86 (¡40 años!), en la hoy transformada Recta de l’Estadi, tan cerca, justo antes de que Barcelona emprendiera su sueño olímpico.

El Último de la Fila procede de aquella ciudad previa a los fastos y siempre se respiró en sus canciones la mezcla de barrio y ‘underground’, la humildad y el escepticismo ante los planes que auguraban grandes progresos. Todo ello se reflejó en el Estadi Olímpic, este domingo (56.000 asistentes; segunda sesión el próximo jueves), en torno a un cancionero que comenzó yendo al principio de todo, a ‘Huesos’, la tonada que Quimi Portet mostró a Manolo García nada más comenzar su alianza en Los Burros. El cantante, con gafas oscuras, y el guitarrista, invocando su yo más juvenil y tribal. El pez de neón........

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