Cómo funciona la maquinaria del ‘sold out’: de Quevedo a Oques Grasses
Conciertos de demanda desbocada
Cómo funciona la maquinaria del ‘sold out’: de Oques Grasses a Quevedo
La velocidad con la que se agotan las entradas de los estadios y arenas en los conciertos de determinados artistas populares supera las previsiones de la propia industria musical, que debe gestionar la gigantesca demanda sobre la marcha, en diálogo con el artista y tratando de frustrar al menor número posible de seguidores
El cantante grancanario, Quevedo. / EPC
Conciertos en estadios y arenas cuyo aforo se agota en pocos minutos, lo cual propulsa la ampliación a nuevas fechas, que igualmente se quedan cortas, de modo que se añaden otras más, y aun encadenando sucesivas ampliaciones, el proceso acaba dejando un rastro de compradores frustrados, que se han quedado con un palmo de narices cuando en la pantalla ha aparecido el temido ‘sold out’. Ocurrió el pasado otoño con Oques Grasses y se ha repetido hace poco con Olivia Rodrigo y Quevedo, fenómenos de ventas que alimentan la (real, aunque sesgada) percepción de que la música en directo vive tiempos imperiales.
Cada caso maneja claves propias y corresponde a la industria saberlas detectar y explotar, si bien ahí ellos insisten en que casos como estos no son predecibles. “Por mucho que se diga que todo estaba previsto, no tenemos una bola de cristal, ni una ‘big data’ que nos haga prever cuántas entradas venderemos de cada concierto, porque hay muchísimas variables”, explica Tito Ramoneda, presidente ejecutivo de The Project, la promotora que organiza los ocho conciertos que Quevedo celebrará el año que viene en el Palau Sant Jordi (entre el 31 de mayo y el 7 de julio), a añadir otros ocho en el madrileño Movistar Arena, así como los cuatro de Oques Grasses en el Estadi Olímpic (del 5 al 10 de octubre).
Oques Grasses, en escenario situadio en medio del Palau Sant Jordi, en enero del 2023. / FERRAN SENDRA
Algoritmos insuficientes
Ambos casos representan récords históricos de multiplicación de fechas tanto en un escenario como en el otro (por lo que respecta a Oques, en empate con los también cuatro ‘shows’ de Coldplay en 2023). Hoy la tecnología permite tener más información que nunca sobre dónde y cómo se consume la música. “Pero hay artistas con mucha actividad en las redes que luego no venden entradas, y viceversa”, apunta Ramoneda. “Manolo García no cultiva sus redes y luego llena grandes recintos”. Para Ixent Sampietro, mánager de Oques Grasses (como responsable de Èxits Management), “ningún algoritmo sabe, por ahora, medir la relación emocional entre un artista y el público”. Además, las nuevas herramientas “tienen una dimensión global que no siempre refleja la realidad de un territorio concreto” (y de una lengua que no es hegemónica, cabría añadir).
Lo de Quevedo lo tenemos fresco: en Barcelona fueron primero dos ‘sant jordis’ vendidos en dos minutos, la mañana del 18 de junio, a los que se fueron añadiendo más sesiones sobre la marcha, a lo largo de la misma jornada, hasta llegar a ocho, con un total de 143.680 entradas despachadas (más otras 124.600 en Madrid). Un........
