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Trump provoca una fuga de talento científico de EEUU que Europa trata de captar

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01.09.2026

Trump provoca una fuga de talento científico de EEUU: "No hay nada a lo que regresar"

Los recortes, las trabas migratorias y el trasvase de fondos de las ciencias puras hacia el desarrollo comercial de la IA empujan a los investigadores a buscar alternativas

El presidente de EEUU, Donald Trump, saluda con la mano mientras sube al Air Force One / SAUL LOEB / AFP

Para EB Dickinson, epidemióloga de 27 años, trabajar en los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos (NIH) hubiera sido la máxima aspiración profesional: son el mayor financiador público de investigación biomédica del mundo, con casi 48.000 millones de dólares anuales. Sin embargo, cuando Donald Trump regresó a la Casa Blanca, cambió Washington por la Universidad de Barcelona y ahora proyecta su carrera en España.

"Tras las elecciones empezaron a despedir masivamente a trabajadores de los NIH. Había mucha inestabilidad", explica a EL PERIÓDICO Dickinson. Ella, como muchos científicos referentes en su campo, eligió EEUU por la fortaleza de sus programas de investigación, pero siente ahora que el país los empuja a marcharse.

Trump y su secretario de Salud, Robert Kennedy Junior, escéptico de las vacunas y promotor de teorías de la conspiración, se propusieron desmantelar los programas insignia del NIH. En un año, 5.844 ayudas fueron canceladas o suspendidas. Aunque muchas se restituyeron, se calcula que 1.231 proyectos han sido terminados y las interrupciones afectaron incluso a pacientes en ensayos clínicos.

La ofensiva contra la ciencia se ha apoyado en buena medida en el rechazo de la Administración Trump a todo lo que engloba bajo la demonizada etiqueta de "diversidad". Dickinson recuerda la cancelación de proyectos con "ratones transgénicos", un ejemplo de cómo se rastreaban palabras clave —en este caso, "trans"— sin comprobar siquiera el contenido real de la investigación.

La epidemióloga sintió ese señalamiento. Su especialidad era el Zika virus y, además, era parte de un grupo de trabajadores LGBTQI . "Nos dijeron que nuestro grupo no era apropiado según el nuevo Gobierno federal y que teníamos que dejar de existir", y recuerda esos meses como "frustrantes, deprimentes y estresantes".

Carina, de 56 años, lingüista especializada en lenguas indígenas, lleva más de 30 años en la universidad estadounidense y trabaja en un centro de la costa oeste con la máxima........

© El Periódico (ES)