Devoluciones en caliente de migrantes, de Francia a Portbou: "Cruzaremos de noche para evitar a la policía"

Devoluciones en caliente de migrantes, de Francia a Portbou: "Cruzaremos de noche para evitar a la policía"

El Ayuntamiento de Portbou y el Consell Comarcal revelan que la policía francesa devuelve a España entre 30 y 150 personas al mes

Fuentes policiales advierten de que el problema se acentúa en La Jonquera: "Pueden llegar a devolver a 15 al día"

Una persona sin hogar, en Portbou. / DLF

Reda y Nabil son dos veinteañeros de Larache (Marruecos) que deambulan por Portbou (Girona). Acaban de llegar de Almería, donde han estado varios meses trabajando sin papeles. Por delante tienen un largo trayecto en tren y autobús que acabará a las afueras de Bruselas. Si es que consiguen llegar, porque ya están advertidos: "Si nos para la policía francesa, nos devolverán a España".

Reda y Nabil son solo dos de los cientos de migrantes que cruzan cada año la frontera en su camino hacia el norte de Europa. No quieren permanecer en España, pero ambos temen quedarse aquí contra su voluntad. Su situación no está regularizada y, según cuentan, saben que las autoridades galas los echarán del país si los identifican.

Son las polémicas 'devoluciones en caliente' de migrantes. Una práctica que se está dando a diario en la frontera entre Francia y España. La estimación del número de personas que son objeto de estas devoluciones varía según la fuente: las más conservadoras hablan de 20 o 30 al mes; las más críticas elevan la cifra hasta 150.

Sólo cuatro kilómetros separan el municipio español de Portbou del francés de Cerbère / DLF

Dar respuesta al sinhogarismo

La voz de alarma se dio en la última mesa del sinhogarismo de Portbou, constituida por el Ayuntamiento, el Consell Comarcal de l'Alt Empordà, Cruz Roja y Mossos d'Esquadra. Una iniciativa creada para intentar dar solución a un problema recurrente: personas sin hogar (a menudo con serios problemas de salud mental o de adicciones) que llegan de los lugares más diversos y permanecen allí por un tiempo indeterminado. La situación geográfica del municipio (es el último de España; el siguiente pueblo es Cerbère, ya en territorio francés) y su relevancia ferroviaria (es un nodo transfronterizo histórico) convierten a Portbou en el 'lugar de paso' por antonomasia desde España hacia el resto de Europa.

En la mencionada mesa, desde el Consell Comarcal de l'Alt Empordà alertaron de que las autoridades francesas están devolviendo a migrantes a España, principalmente magrebíes y subsaharianos, de forma masiva. Según esta versión, cuando la policía nacional francesa identifica en territorio galo a estas personas en situación irregular, los hacen subir a un coche de paisano y los dejan en territorio español de forma casi clandestina.

"El problema es que Portbou es un lugar de paso, con un volumen muy alto de circulación de personas. Pero Portbou es un pueblo pequeño (de poco más de mil habitantes), que no está preparado para atender a tanta gente. No hay hostales, ni lugares para que las personas sin hogar tengan unas mínimas condiciones dignas, se duchen o carguen el móvil. Y trabajamos para que eso se solucione", explica Dani Sánchez, técnico de Servicios Sociales del Consell, a EL PERIÓDICO. El organismo al que representa es el que cifra en unas 150 al mes las devoluciones en caliente de la policía francesa.

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