La fiscalidad, cara B de la fusión Puig-Estée Lauder
La fiscalidad, cara B de la fusión Puig-Estée Lauder
Los accionistas familiares de la perfumera catalana se exponen a un varapalo fiscal tras la salida a bolsa que recomienda operaciones como la que ha fracasado
La fusión de Puig y Estée Lauder alumbraría un líder mundial de los perfumes capaz de amenazar el reinado de L’Oréal
Estée Lauder quiere comprar Puig para resucitar
Sede de Puig en la Plaça Europa de l'Hospitalet de Llobregat. / Ferran Nadeu
“Patrimonialidad sobrevenida” es un concepto fiscal tan poco conocido para el gran público como trascendental para las empresas familiares. Este sintagma designa una de las situaciones más temidas por este tipo de compañías, ya que puede comportar la desaparición de las exenciones de las que se benefician.
Las exenciones fiscales (los impuestos que pueden ahorrarse) para empresas familiares se establecieron en 1991 en el caso del impuesto sobre el patrimonio y poco después para sucesiones y donaciones. Y su alcance es importante: la condición de familiar exime de un 99% del primer tributo y de un 95% del segundo.
Para lograr esa consideración, las empresas familiares deben cumplir varios requisitos. Uno de ellos es que más de la mitad de los activos de la compañía se consideren bienes afectos (destinados a la economía productiva). Cuando más de la mitad de los activos son pasivos, la empresa pasa a considerarse una patrimonial, con lo que la exención del 99% sobre patrimonio (un impuesto que se paga anualmente) desaparece. Los expertos indican que como empresa familiar, sólo paga impuesto de patrimonio la parte de la empresa que no son bienes productivos, pero si se pierde esta condición, se paga por la totalidad de los bienes de la compañía.
Es por ello que la patrimonialidad sobrevenida puede suponer un grave problema para las empresas familiares. Este concepto se produce cuando una empresa acumula un exceso de tesorería o activos no productivos. Y si hay una empresa familiar que haya........
