Apelación a la convivencia |
Opinión
Ramón Punset
En su mensaje de la última Nochebuena, el Rey Felipe VI dedicó su interés esencial a apelar a la convivencia política como base indispensable de nuestra democracia. Preguntémonos, dijo el Jefe del Estado, qué podemos hacer cada uno de nosotros para fortalecer esa convivencia y qué líneas rojas no debemos cruzar. Y añadió: estoy hablando de diálogo, de respeto en el lenguaje y de escucha de las opiniones ajenas, de ejemplaridad en el desempeño del conjunto de los poderes públicos, y también de empatía, y de situar la dignidad del ser humano en el centro de todo discurso y de toda política.
¿Por qué esa apelación se dirige, de entrada, a "cada uno de nosotros"? ¿Se trata de un recurso retórico? Lo sería si no existiese un sujeto de excepcional importancia en nuestra comunicación política, las redes sociales, donde tienen asiento frecuente la injuria y la calumnia gratuitas e impunes, vomitadas por una chusma inmensa, de las que beben luego ávidamente los demás medios de comunicación de masas. El ágora de hoy está, pues, al alcance de cualquiera con sed de venganza, de........